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Carla Brugo

Carla Brugo proviene de una ciudad del interior de Argentina donde su geografía - entre ríos- delimita de cierto modo el comportamiento en cada ribera.

 

Brugo toma el lápiz para alzar la voz y señalar lo que acontece, invitándonos a sentirnos parte de la realidad que allí se representa.
Hay preciosismo en la elección del formato, donde a través de sus líneas y colores, da lugar a una atmósfera auténtica. Se siente ella misma en el oficio y pese a los contratiempos -geográficos, sociales y culturales- persisten en la construcción de un cuerpo de obra sólido y coherente.

Brugo con actitud contemplativa, plasma su mirada como espectadora de la escena. Es apresurado precisar lo que ha recibido durante esta breve residencia en Buenos Aires. Sin embargo, ha llegado a apreciar a los artistas con quienes trabajaron por la generosidad y calidez recibidas en los momentos compartidos.


Brugo se sintió segura para definir un cambio de soporte, al trabajar con María Colombo (quien genera sus esculturas a partir de hojas de revistas viejas). Mientras que por parte de Fátima Pecci recibió una prueba de responsabilidad cívica y social, imprescindible y alentadora en este punto para su obra.


Brugo se expresó y se representó en las obras. De cierto modo y desobedeciendo las instrucciones de Yoko Ono, decidió no desaparecer en sus dibujos. Por el contrario, encontró en ellos el lugar donde fluya la memoria.

Galeria del proceso

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